lunes, 28 de diciembre de 2009

EL SHEM´A


Píldoras de Kabbaláh y Toráh

EL SHEM´A

Yehudah Abraham Ashlang Dumetz

dja hwhy wnyhla hwhy larvy [Mv

“Escucha Israel el Eterno nuestro D-s, el Eterno es Uno”

Esta oración se ha constituido en el principio rector de la fe judía; es la puerta (Delet) hacia la verdadera comprensión de los misterios de la Divinidad. El Shem´a es una llamada que el judío o israelita practicante dirige a sus hermanos en la fe judía. Hoy solo el pueblo hebreo reconoce a HaShem como su Elokim, por tal razón es “nuestro” y no de otra nación. Al final cuando HaMashiaj llegue todas las naciones reconocerán que HaShem es UNO. El Midrash comenta que el significado de “UNO “incluye:

  1. Que HaShem es la única realidad absoluta pues todo lo demás depende de Él, no hay creador ni poder, solamente Él.
  2. Él es el Único D-s, no tiene socios, hijos ni nada similar.
  3. La esencia de HaShem es Una, si bien podemos percibirlo solamente a través de diversos atributos.
  4. Es uno por encima del tiempo y el espacio. Aunque podemos aceptar los eventos y las personas únicamente en términos del pasado, el presente y el futuro, debemos entender que HaShem es ETERNO; y aunque podamos pensar de cualquiera como confinado en un lugar, debemos saber que Hashem está presente en todas partes.
  5. Está por encima de cualquier atributo corporal. Aunque estemos obligados a referirnos a Él en términos comprensibles para nosotros, como son: Su Voz, Su Brazo, etc debemos comprender que en realidad no tiene ningún atributo físico y no está sujeto a ninguna condición o limitación alguna.

Esta expresión es la impronta genuina del sentido de unidad de la Divinidad. Gracias al Shem´a podemos comprender lo que es la divinidad. Según los sabios mekubales, la palabra Shem´a ([Mv) se compone de las iniciales contenidas en el texto del libro de ha nabí Yeshayáhu capítulo 40:26. םkyn[ םwrm waC “Elevad vuestras miradas a las alturas” y que constituyen el fundamento del judaísmo; pero el judío no solo percibe en el mundo exterior la presencia divina, que escucha (Shem´a) y que también ve, sino que desciende igualmente a las profundidades de su ser para allí encontrarse con ella (Yob 19:26). El judío pasa la mano sobre su rostro mientras recita el Shem´a y, cierra sus ojos; se encierra en sí mismo y ve a sí a HaShem en su propia existencia o vida y exclama “Shem´a” ([Mv) Escucha Israel, el Eterno nuestro Elohim, el Eterno es Uno.

El Hashem de todos, el Eterno, Él (Ad) d[ el cual adora, es su Elohim personal; pero también, Él es (Ed) d[ testigo entre los hombres. por tal razón siembre vamos a encontrar en la escritura de la Toráh que las últimas letras tanto de la palabra Shem´a ([Mv) como de la palabra Echad dja cuyas representaciones gráficas son a´ïm ([) y dalet (d) se hallan escritas en forma más grandes que las demás y que al nosotros unirlas se convierten en la palabra Ad d[ Eternamente y también Ed d[ significa Testigo lo que nos lleva a convertirnos en uno con el Eterno Testigo de la creación.

Cuando todos nosotros terminamos de pronunciar el Shem´a con mucha reverencia, fervor y alegría pronunciamos en voz muy baja las palabras que la Mishná nos indica: “BARUJ SHEM KEVOD MALKHUTOV LEOLAM VAED” Bendito sea por toda la eternidad el Nombre de su reino glorioso. Todo esto nos conduce como yehudim a adquirir un fuerte compromiso de actuar en el amor según las ordene de HaShem.

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