jueves, 8 de abril de 2010

Parashat...


EL NÚMERO OCHO
Parashat: Shemini
Rabino: Amram anidjar Sh”lita
El mundo fue creado en seis días y por eso el número seis representa todo lo material, ya que consta de seis caras. Por eso, la duración del mundo será de seis mil años, basada en la característica de todos los materiales.
El número siete viene a representar lo espiritual, como el séptimo día de la Creación, el Shabat. Por eso, es que existen los siete cielos, las siete semanas de Omer, los siete días de Sucot y siete de Pesaj. Un siete de Siván, según Rabí Yosi, se entregó la Torá, que cayó en Shabat, porque en ese día subimos de seis a siete, es decir de lo material a lo espiritual, con Moshé que era el séptimo desde Abraham.
También en el judaísmo existe otro nivel mas alto que lo espiritual, que es la santidad de la persona, representada por el numero ocho. Este será el tema principal de las líneas escritas a continuación.
En la próxima Parashá se habla de la mitzvá de Brit Milá, circuncisión. El Midrash Yalkut Yirmiyá pregunta: ¿Qué es más importante, el Shabat o la circuncisión? La respuesta viene dada con un ejemplo: Un rey tenía dos mujeres; sus esclavos no sabían a cual de ellas quería más. Un día, el rey estaba hablando con una de sus esposas y al llegar la segunda, le dijo a la primera que se fuera porque quería estar con la otra. Fue entonces cuando todos entendieron que el rey quería más a la segunda, que a la primera. Así ocurre con el Shabat, cuando cae una circuncisión en ese día, se aparta al Shabat y se procede con la Milá. Vemos que la circuncisión tiene más importancia. ¿Por qué? Porque está escrito: En el octavo día circuncidará su prepucio, y como el número ocho es de mayor santidad, podemos decir que algo tan santo puede apartar algo que tiene una santidad menor, como lo es el número siete, el Shabat.
La circuncisión esta relacionada con el numero ocho, ya que se realiza en el octavo día desde el nacimiento del niño. La octava prueba por la que atravesó Abraham Abinu, de las diez que tuvo, fue la circuncisión. En términos cabalísticos, el cuerpo representa la octava sefirá, junto con el keter que viene a ser la circuncisión. Por todo esto, la circuncisión aparta al Shabat, que es el numero siete.
No solamente la circuncisión está relacionada con el número ocho, sino que también los sacrificios, tal y como esta escrito: “Uminian Hashemini Vehala Yirtzé Lekorbán Lifné Hashem” -Y de ocho en adelante será aceptado como sacrificio ante Dios-. Es decir, solo el numero ocho es el apropiado para hacer sacrificios y por eso también se ofrendaban los sacrificios en Shabat.
Está escrito que el lugar donde se construyó el Templo, es el mismo lugar donde Abraham Abinu derramó la sangre de su circuncisión y por eso, cuando hacían un sacrificio, en el altar, dejaban derramar un poco de sangre en el lugar, que estaba identificado como aquel donde Abraham dejó su sangre, para que se unieran la sangre del sacrificio y la de Abraham, para que así se unieran las dos cosas más santas del mundo: circuncisión y sacrificios. Por cierto que la palabra sangre en hebreo se dice Dam, cuyo valor numérico es 44, es decir 4 + 4 = 8.
Esto, además de que en el lugar donde se ofrecían los sacrificios era en la casa de Dios, uno de los lugares más santos del mundo. Es decir, que también está relacionado con el número ocho.
Nuestra Parashá empieza diciendo: “Vayihí Bayom Hasheminí”- Y fue en el octavo día- En el octavo día se construyó el santuario. ¿Por qué en el octavo? La Torá nos explica que desde el 23 de Adar, Moshé armaba el santuario, ofrecía los sacrificios respectivos y lo desarmaba, día tras día, hasta que a partir del octavo se armó, se construyó el santuario, Aharón ofreció los sacrificios, los leviim sus otros servicios y nunca más nunca se desarmó.
En ese mismo día, en el octavo, fallecieron Nadad y Abihú, dos personajes muy justos. Tal y como lo dijimos en la charla anterior y en nuestra Parashá, ellos representaban la octava generación desde Abraham Abinu. Después Itzjak, Yaakov, Levy, Kehat, Amram, Aharon, y de octavos Nadad y Abihú. Otra vez se unieron los números ocho.
¿Por qué Moshé armaba el santuario siete veces y lo desarmaba? Explican algunos rabinos, que esto nos quiso revelar el futuro. Es decir, siete veces fueron las veces que se destruyó el santuario después del construido en el desierto. Primero el del desierto, después el de Nob, luego el de Guideón, Galgal, Shiló, el primer Templo y el segundo. En total siete y nosotros tenemos la esperanza de que, con la ayuda de Dios, construyamos el octavo, el que nuestra Parashá calificó para siempre. Así será nuestro próximo Templo.
Si nos ponemos a analizar los años en que ocurrieron los acontecimientos históricos más importantes, nos daremos cuenta, que terminan en ocho. Yo no sabría decirles si esto simboliza algo y es curioso cómo todo cuadra, pero es seguro que nada es casualidad. Por ejemplo:
Datos tomados del libro de Seder Hadorot, del Rab.Yaakov Hurin.

Abraham Abinu nació en el año 1948 de la creación del mundo.
Sará Imenu nació en el año 1958 de la creación del mundo.
Itzjak Abinu nació en el año 2048 de la creación del mundo.
Itzjak se casó con Rivká en el año 2088 de la creación del mundo.
Yaakov Abinu nació en el año 2108 de la creación del mundo.
Yaakov baja a Egipto a encontrarse con Yosef en el año 2238 de la creación del mundo.
Bené Israel sale de Egipto en el año 2448 de la creación del mundo.
Moshé Rabenu nació en el año 2368 de la creación del mundo.
Falleció en el año 2488 de la creación del mundo.
Recibimos la Torá en el año 2448 de la creación del mundo.
Entramos a la tierra de Israel en el año 2488 de la creación del mundo.
La construcción del primer Templo fue en el año 2928 de la creación del mundo.
Se destruyó en el año 3338 de la creación del mundo.
La construcción del segundo Templo fue en el año 3408 de la creación del mundo.
Se destruyó en el año 3828 de la creación del mundo.
La Torá oral fue compilada en Mishnayot en el año 3948 de la creación del mundo.
El Talmud Jerosimilitano se redactó en el año 4128 de la creación del mundo.
La finalización del Talmud babilónico fue en el año 4258 de la creación del mundo.

Ahora no debemos ir a buscar en el calendario, cuándo cae el próximo día ocho y decir: A las ocho de la mañana viene el Mashiaj y a las ocho de la noche estará el próximo Templo, que será el octavo santuario, construido.
El santuario fue construido por Betzalel de la tribu de Yehudá y por Ajisamaj de la tribu de Dan. El primer Templo lo construyó el rey Shlomó quien pertenecía a la tribu de Yehudá, junto a Jiram, rey de Tzur, quien pertenecía a la tribu de Dan. Cuando venga el Mashiaj, nuestros sabios dijeron que su padre será de la tribu de Yehudá y su madre de la tribu de Dan. Dan se caracterizaba por reunir a las demás tribus y el Mashiaj reunirá a los judíos esparcidos por el mundo.
¿Por qué todo esto es así? Según lo explicado, entenderemos. Yehudá era el judío numero siete en el mundo, Dan era el numero ocho. ¿Cómo? Abraham, Itzjak, Yaakov, Reuben, Levy, Shimón, Yehudá y Dan. Esta es la ventaja que tiene el pueblo judío, tenemos la santidad representada por el siete y tenemos la cima de la santidad, representada por el ocho y a través de ellos es que recibimos solo lo bueno.
Por eso debemos aprovechar esto. No podemos quedarnos con el seis, sino santificarnos con todo, especialmente con el ocho. La circuncisión, no basta con hacerla, sino cuidarla, es decir, cuidarla de la asimilación, de relaciones prohibidas, cumpliendo la pureza familiar, etc. También con los sacrificios, nos debemos apegar a ellos, con nuestros rezos, que suben desde la tierra hasta los siete cielos, que es igual a ocho. Al santuario también nos debemos apegar, cuidando los pequeños Templos que tenemos a nuestro alcance, los que conforman las partes del octavo Templo dividido, que son las sinagogas, nuestras escuelas, nuestros kolelim, las yeshivot, que en un futuro se unirán y armarán el octavo y eterno Templo.
Cuando aprovechemos estas ventajas que tenemos, tendremos el mérito de la circuncisión que se hace en el octavo día, vendrá el Mashiaj que es descendiente del octavo judío (Dan), nos construirá el octavo santuario, sacrificaremos allí los animales con ocho días de nacidos, sus sangres serán derramadas en el lugar de la octava prueba de Abraham Abinu y con la ayuda de Nadad y Abihú que son la octava generación, podremos cantar “Lamenatzeaj Al Hashemini” -Cántico al Octavo (Tehilim )-.

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