martes, 6 de julio de 2010

Respeto entre todos


EL AMOR A LOS SERES HUMANOS

"Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Vaikrá 19:18). Rabí Akiva dijo: "Esta es una gran norma de la Torá". El amor a los seres humanos no reviste un aspecto meramente emocional, sino que implica una acción: la ayuda al prójimo, el apoyo al necesitado, la contribución para los carenciados, las actividades voluntarias en bien de la sociedad; todo ello requiere una inversión de tiempo, dinero y esfuerzo. D's dijo a los Hijos de Israel: "Hijos, ?qué les pido? Sólo que se amen y respeten mutuamente" (Tana de Rabí Eliahu Rabá 26).



¿En qué consiste dicho respeto? Rabí Eliezer dijo: "Que el honor de tu prójimo te sea tan importante como el tuyo propio" (Avot 2, 15). En otro sitio dice: "¿Quién es respetable? El que respeta a otras personas" (Avot 4, 1). Para ser respetado hay que respetar, y la acción de respetar honra a quien la pone en práctica. ?Qué es, entonces, el "respeto"? Podemos definirlo como la valoración, los buenos modales, el comportamiento correcto y tolerante con las posturas del prójimo.



La acción de respetar tiene muchas facetas. Quien acude a una sinagoga sin kipá, quien entra a una mezquita sin descalzarse a pesar de que debiera hacerlo, o quien se niega a descubrirse la cabeza en una iglesia no está respetando un lugar sagrado. Lo mismo ocurre con quien no respeta las costumbres de otras comunidades, no manifiesta tolerancia ante las opiniones del prójimo (judío o no judío) o desprecia a un ser humano por su origen o por el color de su piel. Nuestros sabios eran conscientes de esta realidad, y por eso determinaron que se debe ser cuidadoso inclusive con el honor de los delincuentes y no burlarse de ellos. Un criminal que ya ha cumplido su condena merece el mismo respeto que todo ser humano. "Cuando los contendientes se presenten ante ti, vélos como culpables, y cuando se marchen vélos como inocentes, pues ya han recibido su sentencia" (Avot 1, 8).



La actitud ante el goi (no judío)

"El Estado de Israel asegurará una absoluta igualdad de derechos sociales y políticos a todos sus habitantes, sin distinción de religión, raza o sexo; garantizará la libertad de culto, conciencia, idioma, educación y cultura" (de la Declaración de la Independencia).

Mucho es lo que podemos aprender sobre la actitud de nuestros sabios ante los no judíos a partir de la historia de Shimon Ben Shetaj, que comerciaba en lino. Sus discípulos le dijeron: Rabí, deje eso, le traeremos un asno y no se fatigará tanto. Fueron a comprarle un asno de un árabe. Cuando Rabí Shimon Ben Shetaj lo recibió, vio que de su cuello pendía una piedra preciosa y preguntó a sus discípulos: ?El árabe que se los vendió sabe que olvidó esta joya? Le respondieron que no, y les dijo: Vayan a devolver la piedra a su dueno árabe. Los discípulos le dijeron: Rabí, no se trata de un hurto, en este caso se trata de un extravío (del árabe) y no es necesario devolverla. Les dijo: Pensarán que soy codicioso y ladrón.

Este breve relato nos ensena un aspecto importante para comprender la actitud hacia el no judío. La conducta de Rabí Shimon Ben Shetaj demuestra que quien no es judío merece un trato justo y correcto, y el significado del relato es actual en nuestros días. Solemos analizar la condición de un pueblo o estado de acuerdo con su actitud hacia los judíos que viven en él; es obvio que también nosotros, en el Estado de Israel, el estado judío, somos examinados de acuerdo con nuestra actitud hacia las minorías no judías que viven con nosotros. Es difícil exigir una buena conducta del prójimo si nosotros mismos no nos comportamos de la misma manera. De este relato podemos aprender que todas las naciones tienen un origen común y que quienes no son judíos también han sido creados a imagen de D's. Para que la gente aprenda a comportarse como corresponde, los maestros deben mostrar a sus alumnos cómo hacerlo.



La actitud ante el guer (prosélito)

Guer es un no judío que adopta la religión judía. En la historia y las fuentes del judaísmo se observan dos actitudes ante él. Por una parte, nuestros sabios dijeron: "Los guerim son bien queridos, pues en todas partes las Escrituras los consideran miembros de Israel" (Bamidbar Rabá 8); y por la otra: "Un guer que se ha convertido se parece a un pequeno recién nacido" (Yevamot 22, 1). También podemos leer que "quien acerca a un extranjero y lo convierte al judaísmo es como si lo hubiera creado", y "Los guerim son fastidiosos para Israel como la tina" (Yevamot 47, 2). ?Cómo debemos comportarnos, entonces, con los guerim: como miembros de Israel o como la tina? El midrash nos ofrece la respuesta: "D's no rechaza a ninguna criatura y acepta a todas. Los portales se abren a toda hora y quien quiera entrar, que entre" (Pesikta 25). Se dice que "D's exilió a los judíos entre todas las naciones para que se les incorporaran guerim". Cuando un no judío quiere integrarse al judaísmo debemos brindarle amor, mostrarle las dificultades y ayudarlo a incorporarse a nosotros. La Torá nor ordena "amarás al guer" (Dvarim 10:19) y por eso no debemos recordar a quien se integra al judaísmo que en el pasado no era judío. Cabe recordar que el judaísmo no es una religión misionera que trata de difundir su fe, pero no obstante recibe con los brazos abiertos a quienes acuden a ella.

¿Se puede amar a un guer? Ciertamente sí, si reordamos los largos años en que fuimos extranjeros en Egipto.

Cortesia de Masuah

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