lunes, 3 de enero de 2011

LA DIETA DE RAMBAM (MAIMÓNIDES)


Consejos para una vida más sana.

Extraido del Mishné Torá, Sefer Mada, Hiljot Deot, Capitulo Cuarto

Traducción y adaptación libre por Shabuatov.com - Supervisada por el Rabino Isaac A. Sacca.


Mantener el cuerpo en buen estado de salud e íntegro constituye una actitud noble y digna de quien se quiera dirigir en el camino del Eterno. Ya que es imposible que un ser humano entienda o conozca lo relativo a las sabidurías y conocimientos del Creador encontrándose enfermo. Por eso debe alejarse el hombre por sí mismo de las cosas que dañan al cuerpo, y conducirse en actitudes sanas y saludables.

LA ALIMENTACION Y EJERCICIOS FISICOS

Ciertas actitudes dañan al cuerpo, y estas son:

Nunca debe comer cuando no esta hambriento. Igualmente, no beber si la sed no lo demanda. Tampoco es correcto retener o postergar las necesidades fisiológicas, ni siquiera unos momentos.

No debe el hombre alimentarse hasta saciarse por completo, sino ingerir tres cuartas partes aproximadamente de lo que realmente podría consumir. Tampoco es bueno beber en medio de las comidas, sino muy poco, solo lo necesario para facilitar la ingestión. Debe beber solo lo necesario para liberar la garganta del alimento trabado, pero no debe abusar de ingerir el líquido, incluso al terminar de tragar el bocado, no es bueno aumentar en el consumo de líquido. No debe la persona empezar a comer hasta que no certifique que se encuentra en perfectas condiciones y que no tiene necesidad de evacuar. Tampoco debe comer hasta que haya realizado alguna actividad o ejercicio físico para agitar el cuerpo y entrado en calor.

La regla genérica es: Tras levantarse por la mañana, hacer ejercicios físicos hasta entrar en calor, relajarse y solo luego, alimentarse. Si al concluir sus ejercicios matinales puede lavarse o bañarse con agua caliente, mejor aún. Siempre, cuando se alimente, el ser humano debe sentarse en su lugar o inclinarse hacia la izquierda, y no caminar, montar un animal o realizar ejercicios fisicos, ni agitar su cuerpo hasta concluir la digestión correctamente. Ya que todo el que se pasea, o agita de alguna manera, le sobrevienen dolores arduos y duros.

EL SUEÑO

El día y la noche suman veinticuatro horas, le basta al ser humano con un tercio de ellas (es decir, ocho horas) para dedicarlas al sueño. Y que esas horas de sueño coincidan con las últimas horas de la noche, de manera tal que el término de las ocho horas de descanso coincida con la salida del Sol. De todas formas, lo correcto es que el ser humano se levante de la cama antes de que el Sol haya salido.

El ser humano no debe dormir sobre su cara o sobre su espalda, sino de costado. Al comienzo de la noche que duerma sobre el lado izquierdo y al final sobre el derecho. Nunca es bueno dormir enseguida después de haber comido, sino que se debe esperar tras la cena tres o cuatro horas hasta dormir. Tampoco se debe dormir de día.

NUTRICION Y DIGESTION

Los alimentos que abren los conductos del aparto digestivo, como por ejemplo: las uvas, dátiles, frutillas, duraznos, sandías, y todas las especies de frutos similares, pepinos, etc. deben ser ingeridas al comienzo de la comida. Y no se las debe mezclar con ella.

Los alimentos que esfuerzan al aparato digestivo, como por ejemplo: granadas, manzanas, etc. se deben comer de postre, tras la comida. Y no se debe aumentar en el consumo de este tipo de alimentos.

Cuando una persona desea comer carne de ave y carne roja en la misma comida, se recomienda ingerir primeramente la carne avícola. Si la carne de ave se acompaña de huevos, estos deben ser consumidos con anterioridad. Si en la comida se le presentan dos tipos de carnes rojas, una más tierna que otra, previamente que consuma la de mayor ternura. La regla genérica es: Primero lo liviano y después lo más pesado.

Durante el verano es correcto ingerir alimentos frescos, y que no aumente en legumbres, pero sí en cambio, vinagre, derivados, alimentos agridulces, etc. En la época de lluvias, es bueno comer comidas calientes y aumentar la ingestión de legumbres.

Esta es la manera de conducirse a nivel alimenticio en lugares calidos como frescos, es menester de cada persona adaptar su dieta al clima y condiciones del lugar en que se encuentra, según lo antedicho.

Hay comidas que son sumamente dañinas, en extremo. Tal es así, que se recomienda al hombre no comerlas jamás. Como por ejemplo: pescados de gran tamaño salados o dejados en salmuera durante mucho tiempo, queso duro salado estacionado, lo mismo ocurre con respecto a la carne y los hongos.

Así como los alimentos cuyo aroma sea malo o amargo en exceso.

Porque éstos son para el cuerpo como veneno mortal.

Hay otros alimentos que son también perjudiciales, pero en menor medida que los anteriores. Por eso se recomienda al hombre ingerirlos solamente en cantidades pequeñas y esporádicamente. Que no se acostumbre alimentarse de ellos o comerlos con su comida habitual. Estos son: pescados grandes, queso, leche ordeñada hace más de veinticuatro horas, carne vacuna, habas, lentejas, pan de cebada, pan ázimo, repollo, cebollas y ajos, mostaza. Todos estos son alimentos dañinos y solo es recomendado comer poco de ellos y en días fríos (a excepción de las habas y lentejas, que debe disminuirse en su ingestión incluso en invierno). Pero en verano debe la persona abstenerse íntegramente de este tipo de comidas.

Hay otros alimentos que son en mucho menor medida perjudiciales, como por ejemplo: pato, pichones de paloma, dátiles, pan que contenga mucho aceite, sémola procesada que perdió su aroma original. No se recomienda excederse en la ingestión de estos alimentos.

Un hombre que es inteligente y se reguarda de su instinto y no se deja arrastrar por sus placeres mundanos, que no coma de estos alimentos, a menos que le sea necesario por cuestiones medicinales. Aquel que logra este nivel de autocontrol, debe ser considerado realmente "poderoso" (nota de traductor: ver Pirké Abot 4, 1: "¿Quién es poderoso? Aquél que logra dominar y controlar su propio instinto").

Debe evitarse la ingestión excesiva de frutos de árboles; si es que de todos modos la persona come las frutas, que no aumente en ellas estando secas, menos aún al natural. No obstante, lo mejor es cocinarlas, ya que, en exceso, su efecto es tal como espadas para el cuerpo. Y asi también, todas las frutas agrias restantes son dañinas y solo se las consume en pequeñas cantidades, en verano y lugares cálidos. Higos, uvas, almendras son siempre buenas para comer entre frutas naturales y secas, y puede comer de ellas tranquilamente, pero nunca es correcto excederse aunque se trate de las mejores frutas de los arboles.

La miel y el vino son perjudiciales para los niños y agradables para los adultos. Incluso en épocas frías.

El hombre tiene que comer en verano dos tercios de lo que come en invierno.

El ser humano debe tratar durante todos los días de su vida mantener en perfecto estado el aparato digestivo. Y que esté un poco cerca de la diarrea. Esta es una regla importante en cuanto a la salud: que todo el tiempo que no se siente las necesidades fisiológicas, o tiene inconvenientes para realizarlas, son síntomas de que alguna enfermedad esta próxima a revelarse en su interior. ¿Y cómo cura, entonces, el hombre sus intestinos, si estos han sido forzados y, consecuentemente, dañados?

Si es un muchacho joven, debe comer carne salada, condimentada con aceite de oliva, sal, y abstenerse del pan. También, puede tomar el jugo de las verduras o del repollo con aceite de oliva y sal. Si es adulto, debe tomar miel, un poco disuelta en agua tibia durante la mañana, que espere unas cuatro horas, y luego de este lapso de tiempo puede retomar su dieta habitual. De esta manera debe proceder un día, o tres, o cuatro, o lo necesario, hasta que sus intestinos se curen íntegramente.

La regla fundamental para la salud corporal: Todo el tiempo que el hombre realiza alguna actividad que requiere esfuerzo físico y no acostumbra comer hasta hartarse completamente, se mantiene sano, no atrae enfermedades y su fuerza se incrementa. Incluso aunque consuma alimentos perjudiciales, como algunos de los anteriormente mencionados.

Todo el que permanece sentado, y no se ejercita, o quien retiene sus necesidades fisiológicas, o quien se encuentra con complicaciones intestinales, aunque ingiera alimentos buenos y se conduzca según las normas y reglas de salud más estrictas, sin embargo, toda su vida tendrá dolores y estará débil.

La comida pesada y en grandes cantidades es para el cuerpo fulminante. Este es el fundamento de todos los malestares estomacales, intestinales, etc. La mayoría de estos males no vienen sino a causa de mala alimentación o por hartazgo estomacal intenso, aunque se trate de alimentos saludables. Esto es lo que el Rey Salomón dice: "shomer piv ulshonó, shomer mitzarot nafshó" ("si cuida su boca y su lengua, cuida su alma de sufrimientos"), es decir: quien cuida su boca de ingerir alimentos dañinos o de hartarse completamente, y su lengua de hablar, sino de acuerdo a sus necesidades, evita sufrimientos.

Contenido supervisado por el rabino Salomon Yabra - Director del Kolel shebet ahim

Por la Federación Sefaradí Argentina y la Federación Sefaradí Latinoamericana.

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