domingo, 20 de febrero de 2011

EL BECERRO DE NUESTROS DIAS



Por: Rabino Amram Anidjar Sh"lita

Esta Parashá viene exactamente después del pecado del becerro de oro, cuando Am Israel hizo uno de los peores errores de la historia, ya que en ella viene insinuada la forma de purificar nuestras trasgresiones y acomodar el pasado.

Según Rabí Najmán (Sanedrín 70b), el árbol donde pecaron Adam y Havá, era de higos. Por eso después del pecado, del que Adam y Havá se arrepintieron, se confeccionaron sus vestimentas con hojas del árbol del higo. Porque dijeron: con lo que pecamos, arreglaremos, y así lo explica Rashí ( ).

Es decir que en el proceso de la teshuvá, hay una cosa importante de saber, que de la misma forma como pecamos, debemos de hacer alguna mitzvá.

Yaakov le dijo a Shimón y Levy, quienes habían matado a toda la ciudad de Shejem, por el secuestro de su hermana Diná, que utilizaran sus tendencias para el bien. Shimón era quien había convencido a Levy de ir a matar a los de Shejem, pero ahora debía de usar su boca para transmitirles Torá a los niños de Am Israel de una manera convincente, como un maestro. Levy era un amante de la sangre, por lo que le dijo Yaakov que ahora debería usar esa pasión por la sangre en el Templo sirviendo de Cohen que ofrecía los sacrificios a Dios.

Am Israel, durante los años de estadía en Egipto, sirvió a las ovejas como si fueran dioses, pero antes de su partida tuvieron que sacrificarlas como ofrenda a Dios, para enmendar el pecado realizado en la antigüedad.

Cuando Am Israel se propuso construir el becerro de oro, Jur, el hijo de Miriam, y Kalev Ben Yefuné, se opusieron completamente a ese plan, por lo que mataron a Jur. Posteriormente, el arquitecto del santuario fue Betzalel, su nieto, como enmienda al asesinato realizado.

También lo vemos en que cuando dieron alegremente el oro para el becerro, dieron oro alegremente para el santuario. Sacrificaron animales para el becerro y posteriormente lo hicieron para el santuario.

En la construcción del becerro, los hombres empezaron a mantener relaciones prohibidas con otras mujeres, pero cuando se construyó el santuario volvieron todos a sus carpas respectivas, es decir con sus mujeres y esa misma noche todas las mujeres quedaron embarazadas. Los hijos fueron todos los tzadikim que entraron a Eretz Israel después de cuarenta años en el desierto. (Moed Katán 9a).

Aharon, se demoró en la construcción del becerro, esperando a que bajara Moshé del Sinai, fue quien posteriormente liderizó la construcción del santuario.

Vemos en nuestra Parashá cómo se esforzaron en arreglar sus errores de la misma forma como los cometieron.

Por eso cada uno de nosotros tiene que encontrar sus cosas negativas y utilizarlas para bien, para enmendar su pasado.

Por ejemplo, si nuestra casa la utilizábamos para cosas malas, donde los que venían pecaban, ahora debemos utilizarla para dar shiurim, acercar a los que están lejos de Dios, invitar gente para Shabat, etc. Si desviamos a la gente para hacer pecados, debemos de enrumbarlos ahora para hacer mitzvot.

Si los sábados invitábamos a nuestros amigos para ir a la playa, restaurantes, discotecas, ahora debemos invitarlos a la casa para pasar un Shabat juntos, ir a la sinagoga, escuchar shiurim. Si malgastamos el dinero para hacer pecados, debemos utilizarlo ahora para comprar tefilín de primera, mezuzot buenas, libros de Torá, etc. Si malgastamos el dinero para comer terefá en los restaurantes más caros de la ciudad, ahora debemos gastar ese dinero para las comidas de Shabat y Pascuas. Así, sucesivamente, debemos hacer con todas las cosas negativas, convertirlas en positivas.

Como lo explicamos en otra charla, actores famosos de la televisión israelí, ahora son rabinos que actúan en películas de Torá y dan charlas a millones de personas para acercarlos a la teshuvá. Igualmente ocurre con cantantes y periodistas que ahora usan sus dones para cuestiones de Torá.

“Que sea la voluntad de Dios que abandonemos al becerro y construyamos nuestro santuario. Que con los mismos utensilios y formas que pecamos en el pasado, hagamos en el presente teshuvá y los utilicemos para servirle a Dios. Amén.

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