domingo, 5 de mayo de 2013

UNAS PALABRAS DULCES


Por: Rabino Amram Anidjar
Todo el mundo necesita de palabras bonitas, de aliento. Todos crecemos, nos desarrollamos, triunfamos, gracias a esas palabras dulces.
Las personas, cuando son humilladas tienden a deprimirse, a desmoralizarse. Por eso nuestra Parashá dice Lo Tonú Ish Et Amitó No hablar mal a nadie. En el tratado de Baba Metziah hay un ejemplo muy común. A una persona que volvió en teshuvá no se le puede recordar su pasado pecaminoso o a un converso tampoco se le puede recordar que es nacido de padres no judíos.
Si hay una persona que comía terefá (no kasher), no se le puede decir: Esa boca que comía cosas prohibidas no puede estudiar Torá. Si hay alguien que tiene muchos sufrimientos no se le puede decir: Tus malas acciones provocaron tus sufrimientos.
El motivo principal del por qué está prohibido hablar así, es porque esas palabras humillan al otro, le quitan el entusiasmo de avanzar en la vida. Lo que deberíamos hacer siempre es elevar la autoestima a las personas y animarlas.
Una vez en E.E.U.U. hicieron una prueba, en un colegio, acerca de lo positivo de motivar a los alumnos y de lo negativo de humillarlos. A principio de año, los maestros se fijaban en las notas del año pasado, para saber quiénes eran los excelentes y quienes no. A un maestro le cambiaron las notas; a los excelentes los pusieron como débiles y a los débiles como los excelentes. Los resultados de la investigación fueron impresionantes. Todas las notas inventadas a principio de año fueron exactamente iguales a fin de año, ya que el maestro desde que empezó, motivó a los que él creía como excelentes y despreció a los que él creía como débiles.
En la educación es muy importante animar y motivar. Algunas veces es importante reprender también. La Guemará nos da un consejo muy importante: Leolam Tehé Smol Dojá Veyamin Mekarebet Siempre la mano izquierda debe apartar y la derecha acercar ( ). A veces se necesita reprender, enfrentar los problemas, decirle al otro lo que no está bien, pero se hace de manera sutil, tal como la mano izquierda, que no tiene fuerzas. Al mismo tiempo debemos acercar al otro, motivarlo, abrazarlo, darle aliento de una forma más activa, como la mano derecha, que es más fuerte.
Nunca resultó nada bueno de la derecha que aparta, se puede ver en las dos religiones monoteístas más comunes del mundo: el cristianismo y el islam, que tanto daño le han causado y están causando al pueblo de Israel.
El islam empezó con Yishmael, hijo de Abraham, quien fue un niño muy problemático y pecador, hasta que al final Abraham y Sará se comportaron con él de una manera drástica, expulsando a él y a su madre de la casa. Ese niño creció y se crió en el desierto. Era un Pere Adam Hombre Salvaje, y se hizo enemigo de Am Israel.
En el tratado de Sanedrín ( ), se relata el nacimiento del cristianismo. Jesús era alumno de Rabí Yehoshua Ben Perajiá; una vez se reunieron él y su alumno en una posada. Al salir de la posada, el rabino le dijó a Jesús: ¡Que bonito recibimiento nos hizó la dueña de la posada! Jesús pensó que su rabino se estaba refiriendo a la belleza de la señora, la dueña de esa posada, y le dijo al rabino: Sí, pero sus ojos no eran muy bonitos. El rabino se enfadó con él y lo alejó. Aunque muchas veces fue el alumno a pedirle disculpas a su rabino, para que lo recibiera nuevamente en su Yeshivá, el rabino no quiso aceptarlo y lo alejó con mano dura, en vez de perdonarlo.
Vemos que nada bueno se obtiene, cuando los padres o los maestros son rigurozos, ya que le bajan la moral al educando en vez de motivarlo a seguir adelante.
Así también pasa entre marido y mujer. No sabemos cuán importante es dar palabras de aliento, de agradecimiento a nuestro cónyuge. A veces, la mujer llega del trabajo cansada y tiene que prepararle la comida al marido, los niños están llorando, y se esfuerza por preparar algo gustoso y agradable, algo que a él le guste. A pesar de la presión, ella logra preparar la comida a su tiempo. Entonces llega el marido del trabajo hambriento, se sienta en la mesa a comer, y no dice una palabra, ¡Que rico!, ¡Gracias! Ni siquiera le dice: ¡Casi como mi madre estás cocinando!, nada. Esa actitud destruye a la mujer, ya que con una sola palabra era suficiente para darle fuerzas.
También ocurre así con el marido, quien trabaja duramente para traer dinero a la casa, y necesita de apoyo y comprensión. Por eso, los maridos prefieren ayudar a sus madres más que a sus esposas, porque las madres cuando están arreglándoles algo en la casa, se la pasan bendiciéndole, alabándole, engrandeciéndole, mientras que por otro lado la mujer solo se queja, no le sirve nada de lo que hace su marido, y le dice: ¿Por qué eres así?...
Debemos saber, que no hay nadie en el mundo que no busque constantemente apoyo moral y aceptación, tanto los pequeños como los mayores. Maimónides dice que la mayoría de las personas se esfuerzan espiritualmente y físicamente para llegar a un status (aceptación, apoyo, comprensión, motivación), para recibir honores y ser una figura ante los demás.
Vamos a referir varios ejemplos acerca de esto:
1) Muchas veces las personas gastan muchísimo dinero para estar bien vestidos, para que los demás les digan qué tan buenos son o qué tan bien se ven. A veces, la moda es una vergüenza, pero las personas compran y se visten, solamente porque así es la moda. Para que digan: ¡Qué chévere eres!
2) Los niños se esfuerzan en sacar buenas notas para recibir unas felicitaciones, un cálido abrazo de su maestro o de sus padres. Hagan una prueba, díganle a un niño de la vecindad o a uno de la sinagoga: ¡Qué zapatos tan bonitos tienes! ¡Qué alto eres! ¡Qué bonito estás vestido! Y verán que después de unas cuantas veces, ese niño cada vez que entre a la sinagoga los buscará, donde están sentados, para sentarse a su lado. Todo eso para seguir escuchando palabras que le eleven su autoestima y no solo eso, sino que cada vez que ese niño se pone los zapatos, piensa en ti y en qué le dirás. Es importante resaltar que esto ocurre con todos los niños, incluso con los que son de 80 años para arriba.
3) ¿Por qué las personas gastan todo su capital para un Bar Mitzvá bonito, o para una Boda bonita? Hay bonito, y hay bonito exagerado. ¿Por qué tirar la casa por la ventana? La respuesta es una; ese es un medio de recibir aceptación y apoyo de la sociedad.
Hagamos una prueba con nosotros mismos, e imaginémonos que nos fuimos a vivir a una ciudad donde todos son ciegos, o a una isla desértica. ¿Acaso nos preocuparíamos de vestir bien, o combinados? Seguro que no, porque diríamos que nadie nos está viendo. Vemos que todo está basado en el qué dirán y no en qué es lo bueno para mí. A la persona le gusta que lo aplaudan y por eso todo el día está haciendo cosas en pro de ese objetivo.
Es muy importante que en el matrimonio exista ese ambiente de apoyo y motivación mutua, porque si no es así, muchas veces buscan llenar ese vacío fuera de la casa. (Dios nos guarde).
El marido necesita que la mujer lo apoye, lo quiera, y así también la mujer necesita a su marido. Pero si el marido piensa que con lo que le dijo antes de la boda, que la amaba, es suficiente y que no hay que repetirlo siempre, que cuando hayan cambios, él le avisará, así no funcionará el matrimonio.
En estos días estamos conmemorando la muerte de los 24 mil alumnos de Rabí Akivá, quienes eran reencarnaciones de los 24 mil jóvenes que pecaron con las muchachas de Moab. Ellos estaban dentro del campamento de Israel, pertenecían a la tribu de Shimón, una tribu sin honores especiales, nunca recibieron aceptación, respaldo ni motivación de las demás tribus. No como Yehudá, ni como los Levy, Yisajar, que sí recibieron. De repente, cuando salieron al campo de Moab, las muchachas moabitas empezaron a alabarlos, a motivarlos. Entonces, se sintieron bien y quisieron quedarse con ellas, hasta el punto que hicieron idolatría, con tal de recibir cariño. También los moabitas hacían idolatría de una forma no común; ellos aplaudían a aquel que inventaba una nueva forma de servir a sus dioses, y eso los motivaba a seguir inventando formas y estilos nuevos, cada vez más.
Hoy en día, desafortunadamente, muchos jóvenes caen porque fueron rechazados por un grupo de amistades judías, o porque las muchachas no se fijaron en ellos, o porque provienen de una familia pobre, o porque no tienen una carrera. Así cuando conoce a una goyá, que le alaba, le da cariño, queda automáticamente atado a ella, y le cuesta abandonarla, porque ella es la que le da la fuerza y el ánimo, que tanto buscaba.
El deseo de encontrar cariño y aplausos, puede causar la muerte espiritual de la persona, perder su identidad judía. A los jóvenes les agrada correr con el carro, para que los demás les digan: ¡Qué grande eres! ¡Tú no viajas rápido, sino que vuelas bajito! Se alegra mucho, se emociona, hasta que un día El aliento que recibirá, será en el hospital cuando sus amigos le digan: Pronto llegará el día en que volverás a caminar con tus piernas. Les ejemplifico esto así, porque es la realidad, no es ninguna fantasía, desafortunadamente.
Para resumir, es muy importante apoyar a nuestros hijos, darles cariño, para que el día de mañana sean personas exitosas. Si viene diciéndonos: ¡Papá, recibí 20 en los exámenes!, ¡10 en matemáticas y 10 en biología! No podemos hacerlos sentir mal, sino que debemos animarlos, motivarlos diciéndoles que con su sabiduría e inteligencia, pueden llegar a obtener 20 en matemáticas y 20 en biología.
Por eso, cuando los hijos o cónyuge, reciben tanto calor humano en la casa, no necesitan buscarlo fuera, porque no hay nada mejor que ésta.
También debemos alejarnos de esos aplausos y motivaciones peligrosas, como por ejemplo los goyim que alaban a nuestros jóvenes, o las amistades que incitan a conducir los carros a altas velocidades, etc.
Que sea la voluntad de Dios que sepamos dar el suficiente cariño y apoyo a nuestros cónyuges, hijos, alumnos, familiares y amigos, con palabras dulces que alimenten el espíritu, para que así no haya separaciones o descontentos dentro de Am Israel, por siempre. Amén.

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