martes, 24 de septiembre de 2013

DEL REPROCHE Y LA CRITICA QUE HACEMOS DE LOS DEMÁS

Por: Boaz Fariñas

El ser humano es sumamente complejo, sus ideales y visión de la vida representan diferentes opiniones, condicionadas en la mayoría de los casos por los conceptos culturales y morales que podemos llegar a tener.
En esta ocasión hablaremos acerca del reproche, procuraremos con la ayuda de HaShem brindar  algunas opiniones y posturas que tiene el judaísmo sobre este tema.

Al respecto de la palabra –reproche- muchas personas opinan;

“Echar en cara", algo a alguien. Pero en sí la expresión es más bien utilizada con cierta carga negativa”.

Rabi Najman de Breslev enseña en Likutey Moharan II, 8 lo siguiente;

“Aunque el reproche es algo muy importante y debería ser obligación de cada uno reprender a su prójimo cuando no se comporta correctamente, tal como está escrito en (Levitico 19:17):”Reprender, habrás de reprender a tu prójimo”- Pero a pesar de todo no toda persona puede hacerlo. Y como ha dicho Rabi Akiva: “Dudo que exista en esta generación alguien que pueda reprochar a los demás”, y sí Rabí Akiva dijo esto en relación a su generación, entonces, tanto mas es actual en la nuestra”.

Si Rabi Akiva consideraba que en su generación no existían personas dignas de reprochar, no imaginemos en estos tiempos en los que vivimos, en los que lamentablemente nos hemos acercado mucho a costumbres y formas de actuar alejadas de los valores que tiene la Torah.

LAS VENTAJAS DE RECIBIR UN REPROCHE

Explica Rabino Simja Cohen en el libro “Duo Eterno”;

“A la persona dispuesta a escuchar un reproche, el Rey Shlomó, lo llama “Sabio”. Además afirma que ese sabio va a querer a quien lo reproche, ya que quien lo reprochó lo ayudó a crecer, como escribe en su libro Mishle ´… reprocha al sabio y te querrá´.

Aquí cabe mencionar que debido a la importancia que tiene el reproche constructivo, que eleva, es una materia amplia y compleja. A continuación, nosotros nos ubicaremos sobre las bases principales de esta materia.

Ya nuestros sabios, antiguamente, se ocuparon de las dificultades escondidas dentro del reproche, y por eso dijo Rabí Elazar Ben Azaria: “me sorprendería si es que hay alguien en esta generación que sepa reprochar”.
Explica Rashi: “que sepa reprochar con respeto, sin que cambie su rostro” (Erjin 16:).

El Maharal pone de manifiesto la falta de “reprochadores hábiles”, ya que para reprochar es necesario "mucha inteligencia, hasta que acepte el reprochado, las palabras del que reprocha. Es menester mucho talento para hablar con palabras agradables y claras, hasta que estas entren en su corazón" (Netibot Olam, Netib Hatojaja)”.

Rashi y el Maharal explican la intención de las palabras de Rabí Elazar Ben Azaria, la dificultad no está en llevar a la práctica el reproche al compañero o a su comportamiento, sino que la crítica sea constructiva, beneficiosa y que eleve a la persona”.

EL CUIDADO AL HACERLO

Debemos tener sumo cuidado cuando asumimos tener la autoridad de reprochar a nuestro prójimo ya que podemos incurrir jas veshalom en una gran transgresión.

Encontramos en Pirkei Avot 3:11; “Rabí Elazar HaModai dice: Quien desacraliza los objetos sagrados, quien menosprecia los festivales, quien hace palidecer la faz de su compañero en público, quien anula la alianza de Abraham, nuestro padre, y quien revela facetas de la Torah en discrepancia con la Ley, incluso si posee Torah y buenas obras, no tiene porción en el Mundo Venidero”.

Además no podemos olvidar; “Los Jajamim dicen que humillar es como matar y el motivo es que la persona cuando tiene una vergüenza fuerte se cambia su cara de blanco a rojo”.

El pueblo de Israel se caracteriza por la unidad, esto irónicamente en medio de la divisiones que tenemos, no podemos olvidar el sentido de corresponsabilidad existente de los unos con los otros,  al respecto dice Rabí Eliezer: “Que el honor de tu prójimo te sea tan importante como el tuyo propio” (Avot 2, 15).

Avergonzar al prójimo, humillándolo con calumnias o aún con verdades, es también una forma de asesinato. La lengua, es como una poderosa “espada de tres filos” Talmud (Arajín 15b) ya que a su paso mata a tres personas: al que habla, de quien se habla y quien escucha.

El Rabino Shalom Arush Sh”lita explica lo siguiente;

“El reproche por lo general debilita y causa dolor. Después de ser reprendidas, muchas personas pierden la confianza en sí mismas y caen en la desesperación, destruyendo toda esperanza de rectificación. Esa persona puede caer completamente del camino del bien, creyendo que “no es buena” y por lo tanto el Creador no se complace con sus plegarias y su cumplimiento de los Preceptos. Esa persona, con la ayuda de la mala inclinación, llega a la conclusión “obvia” de que es mala y que no tiene ninguna esperanza y por lo tanto se dice: “¿Para qué debo molestarme? –De cualquier manera HaShem no quiere saber nada mi-…” Este es el tremendo daño que se puede hacer reprendiendo a alguien incorrectamente” Libro “En el jardín de la paz” capitulo dos pagina 57.

El señor Jaim Yafeh líder del grupo de estudio Or HaGanuz en el estado Aragua-Venezuela expone:

“La verdad es que en estos tiempos todos cometemos la transgresión de no saber reprochar a nuestro prójimo, algo que debemos de tener mucho cuidado ya que en muchos de los casos cuando se hace un reproche está acompañado de ira, molestia hacia la otra persona y sobre todo cuando se reprocha no en aras del cielo causa un gran mal en la otra persona. Ahora bien en muchos de los casos quien reprocha hace más bien Lashon Hará de quien reprocha”.

EL REPROCHE CONSTRUCTIVO

Comenta el Rabino Simja Cohen; “En las explicaciones del Talmud, muchos pasajes muestran que cuando se refiere a las características de un amigo verdadero, se habla de aquel que reprocha y eleva, que alerta sobre las cosas negativas, y no las oculta ni se escapa de ellas, sino que llama la atención por las cosas incorrectas que se deben mejorar”.

Según el Jazon Ish ZT”L; “El reproche debe estar fundamentado en el amor, ya que no hay nadie digno de reprochar”.

Los demás verán las fallas nuestras que generalmente nosotros mismos no vemos, debemos ser humildes en aceptar la “crítica constructiva” algo que es bastante complejo de reconocer. Nuestros errores en la mayoría de los casos son mucho más grandes que los errores que vemos en los demás, es allí donde debemos trabajar en aceptar nuestras fallas y procurar mejorar cada día.

LA OPINION DE RABI MOSHE BEN MAIMON

Evidentemente lo que enseño el RAMBAM en Mishne Torah nos enseña grande valores, ya que en el mismo no solo disfrutamos de opiniones Halajikas de este gran Rabino.

Aprendemos en el capítulo 6 en los versículos 7, 8 y 9 de Mishne Torah página 20 de editorial Sinai:

“Si uno ve que su prójimo ha cometido una falta o marchado por mal camino, tiene el deber de hacerlo retornar al bien y de hacerle saber que se está haciendo culpable por sus malas obras.-Debe hablarle amablemente y con suavidad, y hacerle ver que solo se lo dice por su bien-.

Así dijeron los Jajamim: “El que avergüenza públicamente a su prójimo no tendrá parte en el mundo venidero” (Baba Metzia 59a). Por lo tanto, cada cual debe cuidarse de no abochornar a nadie públicamente, ya sea a un joven o a un viejo. No ha de llamarlo por su nombre del cual el otro se avergüenza, ni mencionar en su presencia nada de lo que se avergüence-.

Si alguien ha sido ofendido, pero no quiere enrostrárselo al ofensor por ser este una persona demasiado grosera o mentalmente perturbada, siempre que lo haya perdonado en su corazón y no le guarde rencor, se está comportando santamente; la Torah solamente objeta a los que guardan rencor”.

LIBRANOS HASHEM DE HACER REPROCHES

Posiblemente sea la parte más complicada de todo, reconocer que no tenemos los meritos para reprocharle a nadie su error ya que con el nuestro es suficiente.

Retomando lo que dijo Rabi Najman de Breslev en Likutey Moharan II, 8;

“Y como ha dicho Rabi Akiva: “Dudo que exista en esta generación alguien que pueda reprochar a los demás”, y sí Rabí Akiva dijo esto en relación a su generación, entonces, tanto mas es actual en la nuestra”.

Quiera HaShem podamos llegar a ser buenos judíos.

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